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El resfrío común es una de las consultas más frecuentes durante el invierno en Chile. Se trata de una infección viral que afecta las vías respiratorias superiores, generalmente causada por rinovirus o coronavirus estacionales, y aunque sus síntomas pueden ser molestos, en la mayoría de los casos no representa un riesgo grave para la salud. Lo importante es saber cómo manejarlo correctamente para aliviar las molestias y evitar complicaciones.

Cuando comienzan los primeros síntomas —como congestión nasal, dolor de garganta, estornudos o una leve sensación de fiebre— lo más recomendable es descansar. El cuerpo necesita energía para recuperarse, y forzarse a mantener el ritmo normal de trabajo o estudio solo puede prolongar la duración del cuadro. Dormir bien, mantenerse abrigado y evitar los cambios bruscos de temperatura ayuda a que el sistema inmunológico trabaje mejor.

La hidratación es fundamental. Beber suficiente agua, infusiones tibias o caldos livianos mantiene las mucosas húmedas y favorece la eliminación de secreciones. En cambio, las bebidas alcohólicas o con cafeína tienden a deshidratar, por lo que conviene evitarlas mientras duren los síntomas. También es importante mantener el ambiente húmedo y ventilado: usar un humidificador o simplemente colocar un recipiente con agua cerca de una fuente de calor puede disminuir la irritación de la garganta y la tos seca.

La alimentación debe ser ligera pero nutritiva. Consumir frutas y verduras ricas en vitamina C, como el kiwi, la naranja o el pimentón rojo, así como alimentos con zinc —legumbres y frutos secos, por ejemplo—, puede ayudar a fortalecer las defensas. No se trata de “curar” el resfrío, sino de darle al organismo las herramientas para recuperarse más rápido.

En cuanto al uso de medicamentos, lo ideal es mantenerlo al mínimo. Se pueden usar paracetamol o ibuprofeno si hay fiebre o malestar, siempre respetando las dosis indicadas. Las soluciones salinas ayudan a despejar la nariz, y los jarabes o pastillas para la garganta pueden aliviar la tos o el picor, pero deben usarse solo si es realmente necesario. Los antibióticos no sirven para el resfrío, ya que este es causado por virus y no por bacterias; su uso inadecuado solo genera resistencia y efectos secundarios innecesarios.

Aunque la mayoría de los resfríos se resuelven en una semana, hay que estar atento a ciertos signos de alarma: fiebre alta persistente por más de 48 horas, dolor de oídos o de pecho, tos con flema verdosa o con sangre, dificultad para respirar o decaimiento intenso. En estos casos, es recomendable consultar a un médico. También deben hacerlo las personas con enfermedades crónicas, adultos mayores, embarazadas y niños pequeños, ya que son grupos más vulnerables a complicaciones.

En muchos casos, una teleconsulta puede ser suficiente para evaluar los síntomas, indicar tratamiento y entregar licencia médica si corresponde. Esta modalidad permite resolver dudas de forma segura y rápida, sin necesidad de desplazarse ni exponerse al frío o a nuevos contagios.

En resumen, ante un resfrío lo principal es descansar, hidratarse bien, mantener el ambiente agradable y escuchar al cuerpo. Con algunos cuidados básicos, paciencia y vigilancia de los síntomas, la mayoría de las personas se recupera sin complicaciones y puede retomar sus actividades en pocos días. Si los síntomas se agravan o persisten, no dudes en buscar orientación médica. Tu salud siempre merece atención profesional.